
La predegistinación opera en proporción matemática relacionada con el agotamiento de los elementos alquímicos. La creación del caos sólo está cercana al final cuando lo cromático ha sido endurecido por el calor. El predegestinador suda y transpira en ese ambiente, su figura se adelgaza, se alarga, se deforma y se despliega a través de la superficie cromática que comienza a desbordarlo. Así, los nueve momentos también pueden ser concebidos simultáneamente, con lo cual se reafirma que el caos sólo posee afirmación en la medida en que la máquina del tiempo es destrozada en el momento que al viajar se acerca a la velocidad perpetua de la luz.
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